miércoles, 8 de octubre de 2008

Ormurin Langi

El Ormunin Langi (Larga Sierpe) fue el mayor y más lujoso langskip (barco de guerra) del que hablan las leyendas vikingas, mandado construir por el rey noruego Ólav Trygavson. A bordo de él se enfrentó este monarca a los reyes de Dinamarca y Suecia.

La historia del barco, el rey y la fatídica batalla sin duda circuló de boca en boca durante siglos, pero sería convertida en una balada popular en las islas Feroe, donde se interpretaba (y aun lo hacen - ver vídeo en El Camino del Norte) como una danza circular. Ahora podemos leerla traducida en el libro Baladas Épicas Feroesas (Mariano González Campo / Miraguano, 2008).

A pesar de que los tres soberanos nórdicos protagonicen la historia, hay dos personajes secundarios de importancia relevante en la consecución de los acontecimientos: por un lado, el noruego Einar, un excelente arquero al que en medio de la batalla se le rompe la cuerda del arco, lo cual es tomado como un mal presagio (Se ha desecho Noruega en tus manos); el otro es el conde noruego Eirikur Hakonsson, al que los otros dos reyes mandan llamar, ya que Olav había matado a su padre y sabían de sus deseos de venganza. Eirikur se librará casi milagrosamente de las flechas que hacía él dirige Einar, hasta que su arco queda inútil, y finalmente será quien capture el Ormurin Langi.

Esta balada cuenta con la peculiaridad de tener un autor conocido: el poeta romántico Jens Christian Djurhus, basándose en la historia sobre el citado rey noruego incluida en el Heimskringla de Snorri Sturluson. Por cierto que el autor tituló su poema como Olav Trygavson kvad (La balada de Olav Trygavson), siendo utilizado el actual nombre por primera vez en una grabación de 1846 y en la Færøsk Anthologi (Antología Feroesa) de U.V. Hammershaimb, en 1891.


Versión de Tyr




Gracias a Mariano González Campo por autorizar esta publicación en Territorio Vikingo.

jueves, 2 de octubre de 2008

Tyr - Styrisvolurin

STÝRISVØLURIN (La caña del timón) es una canción del grupo feroés TÝR incluida en su disco Eric the Red (2003). Fue compuesta por uno de sus miembros, Heri Joensen, basándose en melodías tradicionales feroesas.

Tiene como base la fatalidad del destino, algo muy común en muchas sagas vikingas. Compara la vida con un barco entre acantilados y tormentas, en el que la gente viaja agarrando la caña del timón y haciéndose la ilusión de que son libres y pueden navegar hacia donde quieran. Pero, como dice el estribillo, la senda está fijada, en piedra está grabada...


Stýrisvølurin / La caña del timón

Og hvør ið enn klettum ræður ei á vindi vá
Y quien domine los acantilados jamás al viento venció
Teir hildu um stýrisvøl tá ódnin legði á
Sujetaban el timón cuando la tempestad sobrevino
"Legg upp í lotið," rópti ein og samdir teir
“Surcad esta brisa” gritó alguien, y al unísono
hála á stýrisvøl, men alt til fánýtis
tiran del timón, pero todo para nada.

Leiðin er løgd, í gróti er høgd,
La senda está fijada, en piedra está grabada
og eru vit nøgd tá søgnin er søgd
Y estamos satisfechos cuando el relato se ha narrado.

Og skriður tín knørrur fram tað sama hvat tú vil
Y avanza tu navío, da igual qué desees
Teir bardust um stýrisvøl men einki róður til
Pelearon por la caña, pero ya no tenía timón
Og enn vit halda stýrisvøl eins og vit
Y aún sujetamos la caña como si creyéramos
halda vit eru fræls, trælborin óspurd so
que somos libres, esclavos a quienes no se les pregunta.

Fjakka vit øll um kirkjugarðsvøll
Vagamos todos por un camposanto,
í oyðini høll, um fjarbláu fjøll
en una desierta sala, por montañas lejanas.

Tiltuskað av landnyrðings ódn, og vindurin
Extenuados por la tempestad del nordeste,
leikar í Miðgarði mól
y el viento arrecia en Midgard
Til Ásgarðs har Askurin stóð, sum træðrirnir
hasta Asgard, donde estaba el Fresno, como los hilos
lívsins í lotinum har blaktraðu tá
de la vida que en la brisa se agitan.

Fjakka vit øll um kirkjugarðsvøll
Vagamos todos por un camposanto,
í oyðini høll, um fjarbláu fjøll
en una desierta sala, por montañas lejanas
og fløtur, vitandi hvat mál vit megna livandi
Y planicies, sabiendo qué objetivo alcanzaremos en vida
Og feigdin dregur liðandi, vit vála henni
Y la fatalidad se acerca lentamente, giramos en torno a ella
Tigandi á ting
silenciosos hasta topárnosla

Fjakka vit øll um kirkjugarðsvøll
Vagamos todos por un camposanto,
í oyðini høll, um fjarbláu fjøll
en una desierta sala, por montañas lejanas

Væl vitandi langnunnar leið, men gott er
Conocemos bien la senda del destino, pero es bueno
tað treystið at val er í vón
confiar en que hay esperanzas de elección
Óteljandi leiðirnar tær, men ilt er tað
Innumerables son las sendas, pero es malo
treystið at valið er gjørt, leiðin bert ein
que la elección esté hecha, sólo una de las sendas

Leiðin er løgd, í gróti er høgd
La senda está fijada, en piedra está grabada
og eru vit nøgd tá søgnin er søgd.
Y estamos satisfechos cuando el relato se ha narrado.

(Gracias por la traducción a Mariano Gonzalez / El Cuaderno del Feroés)

miércoles, 1 de octubre de 2008

Jorvik

Fueron los vikingos daneses quienes conquistaron, a partir del 866, una parte considerable de la Inglaterra oriental, en torno a la ciudad de York, antigua colonia romana que llegó a ser capital del reino de Northumbria, a la que los vikingos llamaron Jorvik.

Jorvik llegó a convertirse en un importe enclave comercial vikingo a juzgar por la cantidad y calidad de los objetos encontrados en las excavaciones.

Desde allí extendieron el reino, que sería llamado Danelag (Danelaw, en inglés), donde se hablaba su lengua -algunas palabras relativas al comercio, la navegación y la legislación pasaron a formar parte del idioma inglés- y se gobernaba según sus leyes; aunque la principal fuente de ingresos estaba en un impuesto especial en plata llamado danegeld.

Debido a la gran prosperidad que alcanzó, Danelag fue continuamente atacado tanto por los ingleses del sur como por los vikingos noruegos procedentes de la colonia de Irlanda. Como la guerra y la política a veces cambian lo incambiable, los daneses tuvieron que aliarse en el 927 con el rey inglés Eduardo para luchar juntos contra los noruegos. Y pocos años más tarde los ingleses se aliaron con su enemigos naturales, los escoceses, para acabar con el reino vikingo.

Así, este reino de York duró hasta el año 954, después del cual los ingleses estuvieron libres de los vikingos por unos cuantos años; pero en el 980 recomenzaron los asaltos. En el 991, Olav Tryggavasson de Noruega, aliado con el rey Sveinn de Dinamarca, consiguió cobrar un cuantioso danegeld de 22.000 libras de plata.

En el 1002, el rey inglés Ethereld ordenó la ejecución de todos los daneses establecidos en territorio inglés. Enterado de la matanza, el rey danés Sven Barba Partida (hijo de Harald Diente Azul) armó una gran flota y pocos años más tarde ya era el dueño de Inglaterra, proclamándose rey, al que sucedió su hijo Knut (Canuto el Grande), que al mismo tiempo fue también rey de Dinamarca y Noruega. Pero con su muerte, en 1039, se terminó la dinastía, aunque no la presencia vikinga, ya que en 1066 llegó a las costas inglesas, con una flota de 300 barcos, el noruego Harald Cabeza Dura, hermanastro del rey Olav, que antes había estado formando parte de la guardia varega del emperador de Bizancio. Cuando fue derrotado en Stamford Bridge (cerca de York), se redujeron sus pretensiones sobre el suelo inglés a una tumba de su considerable tamaño (2,25). Esa batalla supone el final histórico de la era vikinga.

© manuel velasco