miércoles, 6 de noviembre de 2019

Reseña del libro Magia y Religión Nórdicas


Magia y Religión Nórdicas, de Javier Arries (Luciérnaga, 2019)

Tras el éxito de la serie Vikings, una avalancha de libros sobre aquel pueblo nórdico han inundado, literalmente, las librerías, siendo raro el mes en que no aparece un nuevo título, o más. Los veteranos en el tema vikingo conocemos la sequía previa y sabemos apreciar libros como este, especializados en una de las partes menos conocidas de la cultura nórdica.

Javier Arries comienza su libro llevando hacia muy atrás el calendario, concretamente a la Edad de Bronce, para situarnos en un contexto del que se derivará esas materias anunciadas en el título. El carro solar de Trundholm encontrado en un pantano danés define bastante bien aquellos tiempos; tanto como los petroglifos donde ya aparecen los barcos como elemento natural de transporte, y ya sabemos cómo los vikingos llegaron a ser los mejores navegantes de su tiempo.

Los germanos representaron a la perfección el concepto “bárbaro”, que históricamente compartieron con los celtas. Al otro lado estaba la civilizada y gloriosa Roma iniciando su lenta espiral descendente. Era cuestión de tiempo que aquellos germanos desbaratasen el basto imperio imponiendo su furor teutonicus, periodo seguido por grandes migraciones, algunas de ellas hacia el misterioso Norte europeo. Y unos cuantos minutos (en tiempo histórico) más tarde, ya tenemos el comienzo de la Era Vikinga, con el asalto al monasterio de Lindisfarne. 

La imagen puede contener: Javier Arries y Manuel Velasco, personas sonriendo, personas sentadas, barba e interior
Con el autor en la presentación del libro en Madrid.
Después de esta introducción, J.Arries nos cuenta acerca de los dioses principales, con los dos nombres (germano y nórdico) con que fueron conocidos, su historial, sus moradas en el Asgard, sus objetos mágicos y relación con otros dioses o con los seres humanos. En un libro como este, merecen especial alusión los Vanir, la raza divina que fue enemiga de los Aesir, y su estrecha relación con la magia, de la que incluso el propio Odín aprendió. 

Pero la magia también es patrimonio de los otros seres que disponen de su propio hábitat en algunos de los nueve mundos, como gigantes, enanos y elfos; también otros que se relacionan con los humanos porque pueblan ciertos lugares del Midgard. Unas veces amistosos, otras crueles, otras traviesos, a veces es preciso protegerse con un tipo especial de magia para contrarrestar sus hechizos, mientras que en otras ocasiones se les rinde algún tipo de culto para propiciar alguna cualidad extraordinaria en los humanos (y muchos músicos pasaron por ahí…).

La naturaleza nórdica es un marco natural perfecto para el desarrollo del chamanismo, y Odín cumple a la perfección con sus atributos como dios chamánico, al cual complementa la diosa Freya. Y aquí aparecen palabras rodeadas de niebla nórdica como völva, fylgja, doppelgänger, hamingja. O los conocidos guerreros berserkir y ulfhednar, que llenan páginas de sangre en muchas sagas. Mención especial merece el sei∂r, la magia genuina de las mujeres, aunque también algunos hombres se atrevieron a practicarla. Y su contrapartida, el galdr, a base de “cantos” y que también algunas mujeres practicaron. 

Siguen los capítulos a través de las sagas donde se mencionan amuletos, talismanes, armas mágicas, maldiciones; o la importancia que daban los nórdicos a los sueños y su interpretación. Y la parte más tétrica de los fenómenos paranormales de la época, los draugar, los muertos que regresaban de sus tumbas, tal vez por no ser capaces de encontrar el camino que les correspondía en el mas allá. 

Las runas merecen un capítulo aparte, con un estudio sobre los distintos futhark y las propiedades inherentes a cada runa o las combinaciones mágicas para conseguir un propósito, como sanarse de una enfermedad o echar una maldición, entre las muchas posibilidades.

Y llega el Cristianismo, y eso supone profundos cambios en la concepción mágica de la vida vikinga, pero en la mayoría de los casos no es algo inmediato, y una muestra de esto puede verse en las piedras rúnicas, donde a los diseños tradicionales simplemente se les añade una cruz.

E incluso con el Cristianismo bien asentado, tenemos en Islandia un movimiento esotérico donde se combinan ángeles y demonios, incluyendo entre estos últimos a los viejos dioses. Libros malditos, grimorios, sigilos, talismanes… hasta que llegó la inquisición reformista a la isla y se terminó con la previa condescendencia católica en estos temas. 

Finalmente, la proyección de aquella religión y su correspondiente magia en el mundo actual, donde se ha revalorizado el estudio de las runas o se han multiplicado los grupos paganos Asatru.


Manuel Velasco
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Entrevista en el programa Canal de Misterio, con Nuria Mejías

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