miércoles, 18 de agosto de 2010

La batalla de Hastings

La Batalla de Hastings fue un enfrentamiento decisivo entre las tropas de Harold II, último rey sajón de Inglaterra, y los invasores normandos del futuro Guillermo I de Inglaterra. Se decidió el 14 de octubre de 1066 en Hastings, cerca de Londres, y terminó con la aplastante victoria de Guillermo.

Harold II murió en la batalla y con él el dominio sajón sobre Inglaterra, que a partir de entonces quedó unida políticamente al Ducado de Normandía, en el norte de Francia. Las disputas en torno al gobierno de este último territorio serían las causantes últimas de la Guerra de los Cien Años entre las coronas de Francia e Inglaterra.

Antecedentes

La primera invasión normanda se produjo en medio de serias disputas sobre quién debía ser el nuevo rey de Inglaterra. A la muerte de Eduardo el Confesor en 1066, el nuevo trono quedó vacante, ya que Eduardo no tenía hijos. Los nobles sajones se reunieron entonces en el Witenagemot (asamblea general) y eligieron como nuevo rey a Harold Godwinson, conde de Wessex y victorioso general en las guerras contra Gales y Escocia. A éste le unía además un ligero parentesco con Eduardo, pues era su cuñado.
Naturalmente, no todos veían esta sucesión con buenos ojos. Durante el reinado de Eduardo habían proliferado las rencillas entre los sajones y los normandos, los descendientes de los antiguos conquistadores vikingos de Inglaterra. El propio Eduardo se había mantenido en el trono gracias al apoyo danés, y también se encontraba emparentado con el duque Guillermo de Normandía (descendiente a su vez de vikingos y primo de Eduardo) y con Harald III, rey de Noruega y Dinamarca.
Guillermo de Normandía era bastardo y, por tanto, no podía acceder al trono. No obstante, Eduardo tenía tan buena relación con él que llegó a prometérselo antes de morir. Además de este pretexto, Guillermo contaba con la ventaja que le brindaba el apoyo de la Iglesia de Roma (que buscaba aumentar su influencia en un reino sin religión oficial como Inglaterra), de los nobles anglonormandos y de algunos sajones importantes, entre ellos Tostig Godwinson, conde de Northumbria y hermano de Harald.

Barco de guerra de Guillermo el Conquistador, según el Tapiz de Bayeux
Harald III fue el primero en mover ficha, invadiendo Inglaterra desde el norte con una flota de 300 barcos y 5.000 hombres, a los que se unieron los apoyos brindados por Tostig. Sin embargo, cuando su ejército marchaba hacia el sur para tomar Londres, los hombres de Harold II le salieron al encuentro y entablaron dura batalla sobre el puente de Stamford, cerca de York, el 25 de septiembre. La batalla de Stamford Bridge finalizó con una aplastante victoria de los sajones, en la que murieron 4.500 invasores noruegos (incluido Harald) y se destruyó el 90% de su flota; se la considera por ello el ocaso de las invasiones vikingas. Los escasos 500 supervivientes embarcaron en los 30 barcos restantes y volvieron a Noruega después de que el hijo de Harald, Olaf —que sobrevivió a Stamford Bridge, donde luchó junto a su padre—, firmara una declaración en la que se comprometía a no invadir Inglaterra jamás.
El peligro vikingo había quedado conjurado y ya sólo restaba esperar movimientos de Guillermo. Éste, que ya estaba planeando la invasión mientras Harald y Harold aún combatían en el norte de la isla, reunió un ejército de 7.000 hombres que embarcaron en 600 naves con la finalidad de atravesar el Canal de la Mancha. Se desconoce el número de caballos que se incorporaron al ejército de Guillermo, pero se sabe que fue una gran cantidad, no acostumbrada en la logística de la época. Hasta entonces nadie había embarcado tantos equinos con vistas a una invasión pero, a pesar de las críticas, Guillermo fue consciente del importante papel de la caballería en las operaciones militares. Este hecho resultó, a la postre, decisivo en el enfrentamiento con los sajones y determinante para la victoria normanda. El 28 de septiembre desembarcó en Pevensey (Sussex). Al poner el pie en tierra, se cuenta que Guillermo perdió el equilibrio y cayó de bruces en la arena, frente a la mirada atónita de sus soldados. Éstos interpretaron la caida como un mal augurio en su invasión. No obstante, uno de sus nobles se apresuró a salvar la incómoda situación diciéndole «Ahora tiene en sus manos la tierra de Inglaterra». Frase de oportunidad que inspiró al Duque de Normandía, que aprovechó para pronunciar unas palabras para, dando solemnidad a tan involuntario acto, tomar posesión de Inglaterra en tanto sostenía en su mano un puñado de arena de la playa. Posteriormente, sus tropas se dirigieron al norte hasta Hastings, en el camino de Londres, donde decidió acampar. Se construyó entonces un fuerte de madera de gran tamaño como base para las tropas.

Ejércitos

Desde Northumbria, Harold descendió con sus tropas rápidamente hasta el camino que unía Hastings con Londres, con el fin de bloquear la previsible marcha normanda sobre la capital del reino. Aproximadamente la mitad de sus fuerzas (únicamente infantería) estaban compuestas por los huscarles (Housecarls), tropas de élite sajonas fuertemente armadas que dependían directamente del rey, siendo el resto miembros de la milicia local de Hastings, los Fyrdmen. El equipamiento bélico de los segundos, con escasas excepciones, era notablemente inferior al de los huscarles. Ciertos autores sostienen que si Harold hubiese llamado a la batalla a la milicia londinense, The Furth, habría ganado el combate sin problemas, pero el caso es que el sajón no lo hizo. Es probable que la falta de tiempo y las prisas por bloquear el paso a Guillermo le impulsaran a marchar a la batalla sin la demora que supondría esperar a que los londinenses acudieran a su llamada y se armasen. Por otra parte, acababa de aplastar sin problemas una sublevación en toda el área de Yorkshire, apoyada además por una invasión noruega; todo ello únicamente con los hombres que, en ese momento, estaban bajo su mando. Es probable que no creyera necesario llamar a más soldados, pues si su ejército había vencido a Tostig y Harald juntos, era de esperar que también lograría la victoria sobre Guillermo.


Sin embargo, había una importante diferencia entre los ejércitos normandos y los de los vikingos o los sajones. Mientras éstos disponían de un ejército a la antigua, formado por infantería poco diferenciada o especializada en un método de lucha, el de Guillermo era un exponente de los nuevos ejércitos imperantes en Europa Occidental. Contaba con cuerpos diferenciados de arqueros y ballesteros, hombres de armas a pie y caballería pesada. Además de sus vasallos normandos, Guillermo contaba también con los hombres y caballos aportados por sus aliados bretones (un tercio de su ejército), franceses y flamencos.

La batalla

Preparativos

Las fuerzas se desplegaron al amanecer del día 14 de octubre de 1066 a unos 10 kilómetros y medio de Hastings. Con el fin de rechazar mejor los ataques normandos, las fuerzas de Harold ocuparon la cima de la colina de Senlac. A su derecha había un terreno pantanoso, mientras que el flanco izquierdo estaba protegido por el arroyo de Asten. Los normandos quedaban por tanto obligados a atacar de frente y cuesta arriba, lo que otorgaba una gran ventaja de partida a las fuerzas sajonas. Harold dispuso en la retaguardia a los Fyrdmen, mientras que delante de ellos se apostaron los veteranos y bien pertrechados huscarles, prestos a defender sus posiciones de cualquier ataque normando.
Por su parte, Guillermo dispuso a los arqueros (armados tanto con arcos normales como con el arco largo —longbow—, cuerpo especializado que sería la estrella de los ejércitos ingleses posteriores) y a los ballesteros en primera fila, seguidos por la infantería. Por último, situó la caballería (la conroi), comandada por él mismo, en la retaguardia. Los infantes y jinetes bretones se dispusieron en el flanco izquierdo, mientras que los franco-flamencos se dispusieron en el flanco derecho, todos ellos protegidos a su vez por las líneas de arqueros.

Primera fase

A las nueve y media de la mañana los arqueros normandos comenzaron la batalla lanzando una nube de flechas contra las filas sajonas, mientras trataban de ganar terreno y debilitar las primeras filas del enemigo para destruir así su ventaja inicial. No consiguieron el objetivo esperado, pues los huscarles pudieron repeler esta agresión sin apenas sufrir pérdidas y en cambio mostrando una fuerte linea de defensa formando su tradicional muralla de escudos e iniciando luego un contraataque. Avanzaron ligeramente sobre el campo de batalla, sin abandonar del todo sus posiciones, y vertieron sobre los arqueros normandos una lluvia de jabalinas, a las que siguieron flechas y franciscas (hachas arrojadizas). Los arqueros se protegieron entonces tras las filas de la infantería normanda, que avanzó y entró en combate cuerpo a cuerpo con los huscarles. El arrojo y la veteranía de los hombres de Harold causó entonces numerosas bajas entre los invasores que obligaron a éstos a retroceder una hora después del inicio del combate.

Segunda fase

El fracaso de la infantería puso nervioso a Guillermo, que decidió recurrir al plato fuerte de su ejército, la caballería pesada mandada por él mismo y su medio hermano Odo de Bayeux. Los huscarles de Harold se protegieron de nuevo tras sus grandes escudos ovoides, mientras golpeaban con sus hachas de guerra a los caballeros normandos y sus aliados. Esta peculiar forma de guerrear terminó con otro nuevo fracaso para los normandos, poco acostumbrados a ella, aunque los sajones sufrieron esta vez bastantes bajas. Los bretones, que habían avanzado con mayor rapidez que los normandos y los flamencos y entrado en contacto antes con la muralla de escudos, se vieron especialmente afectados por la defensa sajona.

Ante esta situación, los bretones comenzaron a huir del campo de batalla en dirección suroeste, dejando desprotegido el ala izquierda de la línea de avance normanda. Fue entonces cuando una división de huscarles sajones y numerosos milicianos cometieron el error de perseguirles, rompiendo las hasta entonces férreas líneas sajonas. Mientras tanto, la caballería normanda se encontraba en serios apuros y el propio Guillermo fue derribado de su caballo. El pánico se apoderó de las filas normandas durante unos minutos, pero sus hombres consiguieron recogerle de nuevo y evacuarlo de la primera línea de batalla, seguido del resto de la caballería. La infantería (bastante debilitada) volvía ahora a llevar la iniciativa, unida estrechamente a las filas de arqueros.
Llegado este momento, se produjo el punto de inflexión de la batalla. Si Harold hubiese mantenido sus tropas bajo control y ordenado atacar en ese momento a los normandos, es seguro que hubiese ganado el combate de forma aplastante.

Tercera fase

Guillermo montó de nuevo en su caballo por sí mismo y se quitó el yelmo (casco) para demostrar a sus hombres que se encontraba perfectamente. En ese momento ordenó a la caballería atacar de nuevo, esta vez al grupo de Fyrdmen que se había adelantado imprudentemente en el frente, y lo destruyó. Acto seguido, Guillermo decidió sacar provecho del punto débil de los sajones (su mala organización) y, a lo largo de la mañana, mandó realizar una carga tras otra que sólo combatía con el enemigo durante unos instantes, para luego fingir una retirada. Los sajones rompían entonces filas para perseguir a los normandos, a lo que éstos respondían atacándolos de nuevo por sorpresa y diezmándolos. En los intervalos entre una carga y otra de la caballería, la infantería se encargaba de plantarle cara a los huscarles e inmovilizarlos en sus posiciones.

Cuarta fase

A media tarde los normandos decidieron cambiar la rutina de combate y un cuerpo de caballería logró deslizarse entre el arroyo de Asten y las filas sajonas. Sorprendió entonces a otro grupo de Fyrdmen por detrás y lo aniquiló fácilmente, retornando luego a sus posiciones anteriores tras la infantería y los arqueros.
Mientras esto sucedía, la infantería avanzó nuevamente para atacar una vez más a los huscarles y milicianos supervivientes. Tras una carga que provocó bastantes bajas en ambos lados, los arqueros normandos lanzaron una nueva lluvia de flechas sobre los sajones, que se vieron obligados a pelear con los escudos levantados. La infantería normanda volvió a atacar protegida con la lluvia de flechas. Este ataque combinado causó bajas catastróficas entre los sajones: los que no caían por los espadazos del enemigo, lo hacían bajo el impacto de sus flechas.
En una última carga, la caballería normanda avanzó rápidamente (de nuevo) y cercó a los huscarles sajones, quienes fueron masacrados. Entre ellos cayó el rey Harold II, herido mortalmente entre los ojos por una flecha enemiga (escena reflejada en el tapiz de Bayeux, si bien algunos estudiosos la interpretan en sentido simbólico medieval para mostrar la "ceguera", felonía o perjurio de Harold II, quien incumplió su juramento de fidelidad hacia Guillermo de Normandía como heredero del trono de Inglaterra). Los pocos soldados sajones que quedaban en pie abandonaron apresuradamente el campo de batalla y se dispersaron, ocultándose en el bosque cercano. Durante el resto del día y en los sucesivos hubo escaramuzas entre los sajones supervivientes y las tropas normandas, que fueron enviadas a asegurar los bosques de los alrededores. La batalla había finalizado con una indiscutible victoria normanda.
(wikipedia)
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